El poeta y escritor Pablo Neruda, nació en Parral (Chile) el 12 de julio de 1904 y murió en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1973. Este gran poeta chileno, fue llamado Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto, y era hijo de José del Carmen Reyes Morales, de profesión obrero ferroviario, y de la maestra de escuela, que lo dejó huérfano tan sólo un mes después de su nacimiento, Rosa Basoalto Opazo. Solicitado legalmente, su nombre fue cambiado en el año 1946, por el de Pablo Neruda, pero ya había comenzado a usarlo en 1920, en homenaje al poeta checo Jan Neruda.

En 1906, su familia se radica a Temuco, ciudad en la cual realiza sus estudios, en el Liceo de Hombres, y es dónde el periódico regional La Mañana, imprime en sus páginas, el despertar literario de sus primeros versos. Habiendo obtenido, con su poema “Nocturno ideal” el tercer premio, en los juegos florales de Maule, en 1919, comienza un año después a contribuir con la revista literaria “Selva Austral”, ya bajo el seudónimo de Pablo Neruda. En esta época, su admirada compatriota Gabriela Mistral, lo inicia en el conocimiento de novelistas rusos.
Se traslada a Santiago en 1921, donde realiza estudios en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, y su poema “la canción de fiesta”, es galardonado con el primer premio. En 1923 y 1924, publica “Crepusculario” y “veinte poemas de amor y una canción desesperada”, respectivamente. En 1926, su tendencia modernista gira hacia el vanguardismo en los siguientes libros: “El habitante y su esperanza”, “Anillos”, y “Tentativa del hombre infinito”.
Su exitosa carrera diplomática, comienza en 1927, donde conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca, cuya muerte, lo afecta notoriamente. Se casa en 1930, con María Antonieta Hagenaar, de quien se divorcia en 1936. La guerra civil española, de 1936, lo encuentra alineado en el movimiento republicano. En Francia, escribe en 1937, “España en el corazón”, para luego regresar a su patria.
En 1945, recibe el Premio Nacional de Literatura. Se une al Partido Comunista de Chile, donde sufre persecuciones políticas. Huye a la Argentina, y luego a Europa, regresando a Chile en 1952. Ese año publica “Los versos del Capitán”, y en 1954, “Las uvas y el viento” y “Odas elementales”. El premio Stalin de la paz, le es otorgado en 1953. En 1955 se divorcia de su segunda esposa, Delia del Carril, con quien se había casado en 1943. En 1966, contrae enlace con Matilde Urrutia. En octubre de 1971, el Premio Nobel de Literatura.
Luego de haberse desempeñado como embajador en Francia, regresa a Chile en 1972, dónde fallece un año después víctima de un cáncer prostático.

En 1906, su familia se radica a Temuco, ciudad en la cual realiza sus estudios, en el Liceo de Hombres, y es dónde el periódico regional La Mañana, imprime en sus páginas, el despertar literario de sus primeros versos. Habiendo obtenido, con su poema “Nocturno ideal” el tercer premio, en los juegos florales de Maule, en 1919, comienza un año después a contribuir con la revista literaria “Selva Austral”, ya bajo el seudónimo de Pablo Neruda. En esta época, su admirada compatriota Gabriela Mistral, lo inicia en el conocimiento de novelistas rusos.
Se traslada a Santiago en 1921, donde realiza estudios en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, y su poema “la canción de fiesta”, es galardonado con el primer premio. En 1923 y 1924, publica “Crepusculario” y “veinte poemas de amor y una canción desesperada”, respectivamente. En 1926, su tendencia modernista gira hacia el vanguardismo en los siguientes libros: “El habitante y su esperanza”, “Anillos”, y “Tentativa del hombre infinito”.
Su exitosa carrera diplomática, comienza en 1927, donde conoce en Buenos Aires a Federico García Lorca, cuya muerte, lo afecta notoriamente. Se casa en 1930, con María Antonieta Hagenaar, de quien se divorcia en 1936. La guerra civil española, de 1936, lo encuentra alineado en el movimiento republicano. En Francia, escribe en 1937, “España en el corazón”, para luego regresar a su patria. En 1945, recibe el Premio Nacional de Literatura. Se une al Partido Comunista de Chile, donde sufre persecuciones políticas. Huye a la Argentina, y luego a Europa, regresando a Chile en 1952. Ese año publica “Los versos del Capitán”, y en 1954, “Las uvas y el viento” y “Odas elementales”. El premio Stalin de la paz, le es otorgado en 1953. En 1955 se divorcia de su segunda esposa, Delia del Carril, con quien se había casado en 1943. En 1966, contrae enlace con Matilde Urrutia. En octubre de 1971, el Premio Nobel de Literatura.
Luego de haberse desempeñado como embajador en Francia, regresa a Chile en 1972, dónde fallece un año después víctima de un cáncer prostático.
Información e imágenes tomadas de:
http://www.poemas-del-alma.com/blog/biografias/biografia-de-pablo-nerudaAHORA ¿QUÉ TAL ALGUNOS POEMAS DE ÉL?
AGUA SEXUAL
Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.
Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.
Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.
Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.
Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.
Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro el mundo.
Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.
Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.
Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.
Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.
Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.
Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro el mundo.
Y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

POEMA 8
Abeja blanca zumbas —ebria de miel— en mi alma
y te tuerces en lentas espirales de humo.
y te tuerces en lentas espirales de humo.
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
el que lo perdió todo, y el que todo lo tuvo.
Última amarra, cruje en ti mi ansiedad última.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
En mi tierra desierta eres la última rosa.
Ah silenciosa!
Cierra tus ojos profundos. Allí aletea la noche.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Ah desnuda tu cuerpo de estatua temerosa.
Tienes ojos profundos donde la noche alea.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Frescos brazos de flor y regazo de rosa.
Se parecen tus senos a los caracoles blancos.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ha venido a dormirse en tu vientre una mariposa de sombra.
Ah silenciosa!
He aquí la soledad de donde estás ausente.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
Llueve. El viento del mar caza errantes gaviotas.
El agua anda descalza por las calles mojadas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
De aquel árbol se quejan, como enfermos, las hojas.
Abeja blanca, ausente, aún zumbas en mi alma.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Revives en el tiempo, delgada y silenciosa.
Ah silenciosa!

POEMA 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pablo Neruda, 1924
POEMA 15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Poemas tomados de:
http://www.poesia-inter.net/Pablo_Neruda.htm
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